Suplantación de identidad en internet: asegúrate de los datos de tu interlocutor

El comercio electrónico es indudable que tiene innumerables ventajas, pero no es una panacea. Es evidente que en la actualidad (más allá de la situación sanitaria en la que nos encontramos) la gran mayoría de empresas gestionan muchas de sus actividades de uso cotidiano a través de la Red (pedidos, pagos, recordatorios de importes pendientes, comunicación ante clientes, proveedores, Organismos Públicos, etc.). Por ello, debemos resaltar uno de los principales peligros existentes: la suplantación de identidad en internet.

La facilidad, rapidez y optimización de los recursos son cuestiones claves en el día a día del mundo empresarial y comercial, pero desgraciadamente, los hackers están a la que salta para aprovechar en beneficio propio toda la información que circula a través de la Red.

En este contexto de ventana abierta que suponen las nuevas tecnologías parece innecesario recordar la cautela que se debe tener al facilitar determinada información a través de los canales que nos permiten las nuevas tecnologías. Y no sólo al facilitarla sino también al hacer uso de ella.

Nuevas formas de suplantación en el ámbito laboral

No únicamente nos debemos referir al fenómeno del “Phishing”, que supone la suplantación de la personalidad de un tercero dando apariencia de verosimilitud para provocar que la víctima facilite determinados datos que permiten acceder a información sensible o incluso a dar la posibilidad de vaciar las cuentas bancarias.

Ejemplos, no hay pocos. Desde el e-mail que suplanta la personalidad del responsable máximo de una compañía que solicita a uno de sus empleados que de forma inmediata se efectúe una transferencia bancaria, hasta aquellos en los que se suplanta la personalidad de un proveedor al que debe efectuarse un pago (el supuesto tipo es la “factura pendiente de abonar” efectuando un cambio en la cuenta bancaria de destino del importe) o aquel que suplanta la personalidad de un cliente para que se le efectúe una entrega de material con pago diferido.

¿Cómo prevenir la suplantación de identidad?

Desafortunadamente cada cual es profesional en su rama de actividad. También los hackers. A pesar de que las suplantaciones de personalidad en muchas ocasiones son de una calidad sorprendente, debemos mantener la cautela antes de ejecutar ordenes telemáticas. Debemos comprobar detalladamente la dirección de correo electrónico desde la que nos solicitan información, que se trate de sitios web seguros, que no varíen en cuanto al standard periódico de trabajo que mantenemos con cualquier cliente o proveedor. En definitiva, la precaución como elemento de seguridad y control.

 

En este sentido, además, una buena política de protección de datos resulta esencial también en este campo.

 

La experiencia nos demuestra que todas las cautelas son pocas y, desgraciadamente en muchas ocasiones la evolución técnica de la sociedad nos supera y no nos permite recapacitar el tiempo necesario para valorar si (por ejemplo) aquel correo electrónico que hemos podido recibir puede llegar a ser malicioso.

Y, aunque todo evoluciona muy rápidamente, en ocasiones no debemos descartar utilizar técnicas que ya nos parecen anticuadas y de otra época. ¿Y si cuando nos encontramos ante un supuesto que se aleja de la norma decidimos efectuar una llamada telefónica a nuestro teórico interlocutor para confirmar la realidad de la operación que se está gestando telemáticamente?

Por ello, si te encuentras ante una situación de suplantación de identidad en internet o tienes dudas acerca de una posible suplantación, recomendamos encarecidamente que contactes con un profesional en la materia.

 


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Daniel Vigo

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