En los tiempos de fuertes turbulencias económicas provocadas por los efectos del covid-19 que nos ha tocado vivir, es más necesario que nunca analizar con detalle los escenarios probables que definirán el mercado en el que se mueve la empresa, así como la posición que puede ocupar en los diferentes escenarios.

Una vez analizados estos dos aspectos es preciso repensarlo todo, sin que haya un solo elemento de la empresa que, por definición, sea intocable.

Partimos de la base de que, tras analizar con realismo nuestro mercado y haciendo una estimación de probabilidades de las diferentes opciones, somos capaces de identificar el nicho de mercado en el que podremos desarrollar el negocio. Podemos llegar a la conclusión de que sea viable mantenerse en el mismo nicho en el que hemos estado hasta el momento o bien que tengamos que “pivotar” para aprovechar nuevas oportunidades.

Tres posibles salidas empresariales

Si de la evaluación razonable del mercado, la conclusión es que la empresa tiene futuro, es preciso establecer un plan de negocio que permita, por una parte, optimizar los recursos existentes y, por otra, buscar aquéllos otros de los que no se disponga. En este supuesto, la palabra clave es reestructuración. Para llevar a cabo con éxito la reestructuración de nuestro negocio será clave determinar:

  1. Si disponemos de los recursos humanos necesarios para aprovechar las nuevas oportunidades de negocio. Probablemente habrá personas que se podrán adaptar a las nuevas necesidades y otras no; a los primeros tendremos que darles el marco de referencia claro de hacia dónde vamos con el fin de que puedan aportar el potencial que hemos identificado en ellos; a los segundos habrá que buscarles una salida. Y en cuanto a las nuevas incorporaciones, en épocas de fuerte crisis podemos encontrar más fácilmente en el mercado aquellos perfiles que nos son necesarios.
  2. Si disponemos de los recursos materiales (instalaciones y equipos) precisos para desarrollar las nuevas actividades. Probablemente tendrán menos importancia las instalaciones fijas tradicionales y habrá que hacer énfasis en las tecnologías que permitan el tratamiento eficiente de los datos, las comunicaciones eficientes tanto con nuestros clientes como en el ámbito interno de la empresa, así como el trabajo colaborativo y a distancia.
  3. Si disponemos de los recursos financieros precisos para hacer frente a la reestructuración de nuestro negocio teniendo en cuenta varios aspectos: el coste derivado del ajuste de la plantilla, la búsqueda de nuevos perfiles laborales, la inversión en equipos y tecnología y, finalmente, el importe del capital circulante preciso para poner el negocio en marcha.

Con el fin ajustar los recursos que necesitaremos con las disponibilidades existentes y las que deberemos buscar externamente, será preciso elaborar un plan de negocio detallado que, partiendo de cero, permita optimizar los recursos y establecer un programa que sirva de guía para transformar la crisis actual en una oportunidad de futuro para todos los agentes que intervienen en la compañía.

Si no hay futuro y debemos cerrar

Si de la evaluación razonable del mercado tras la crisis provocada por los efectos el COVID-19 en la empresa, la conclusión es que no hay futuro y que la situación es irreconducible, será necesario poner en marcha las medidas necesarias para cerrar el negocio de la forma más ordenada posible, y con el menor daño para los trabajadores, acreedores, entidades financieras y finalmente para los socios de la compañía. Alargar en el tiempo una situación insostenible no hará más que perjudicar a todos los agentes afectados.

Probablemente la visión de un profesional ajeno al día a día de la empresa puede aportar un análisis sistemático, así como nuevas ideas, que impulsen y optimicen el proceso de reestructuración de nuestro negocio ante los efectos del COVID-19.


 

Sobre el autor:

Xavier Vales

DiG Abogados