Según varios experimentos publicados en la revista Scientific American, por los psicólogos Daniel M. Wegner y Adrian F. Ward nuestros cerebros creen de manera sistemática, que cualquier información, noticia, investigación, articulo,… publicado en internet es verídico y eso genera la falsa sensación de saberlo todo, también llamado ‘el efecto google o el efecto listillo’.

Y es que el acceso a tal volumen de información se puede volver en nuestra contra y hacer que tomemos decisiones erróneas en momentos clave.

 “Pon un abogado en tu vida”

Esta es una frase que hemos escuchado muchas veces en foros de emprendedores y, aunque el sentido común nos indica que es cierta, jamás entiendes tan bien el significado hasta que intentas montar una empresa.

Y es que, aunque nos duela el bolsillo, la figura de un asesor a la hora de crear una empresa es imprescindible. Sobre todo cuando nos enfrentamos en su terreno a verdaderos contrincantes: socios, inversores, banqueros, gestores, empleados, vendedores y demás… Necesitamos poner de nuestra parte a alguien que tenga una visión distinta, que no esté tan involucrado en el problema como nosotros y que sea capaz de ver más allá de nuestras prisas, nuestra ilusión y nuestro buscador.

“Mas sabe el diablo por viejo, que por diablo”

Existe una profesión, la de Abogado, que todavía arrastra muchos vicios del pasado, pero intenta adaptarse a una nueva realidad. Y en su intento de mutación, su conocimiento sumado a su experiencia, sigue siendo superior a toda la información que encontramos por internet.

Por eso es importante el valor que aportan los que estudiaron en una época donde la gente iba en transporte público mirándose a la cara, en lugar de tener la vista fijada en una pantalla de 5 pulgadas.

El consejo, la pausa y sobretodo la meticulosidad de un Abogado, en la época en que nuestra paciencia es igual a la velocidad de descarga de nuestro ‘smartphone’, nos puede evitar cometer muchos errores.

Una figura que nos aporta visión objetiva sobre: la constitución de una sociedad, registrar una marca, contratar personal, alquilar un local, el pago de impuestos, un despido, una multa, la compra de una vivienda o vehículo, unas clausulas bancarias, un divorcio, una gestión del patrimonio, un testamento, etc…

Situaciones de cualquier índole empresarial o particular, sobre las que debamos tomar decisiones y/o firmar contratos con mucha letra pequeña, que pueden marcar nuestro futuro durante muchos años.

Por eso, aunque padezcamos “el efecto google”, seguro que nos ahorraremos dinero y problemas futuros si contamos con el consejo ‘offline’ de nuestro asesor.