Ante todo es interesante tener claro que es la contabilidad y para qué sirve al empresario. Una definición común considera la contabilidad como una disciplina que se encarga de estudiar, medir y analizar de forma teórica-científica la realidad económica, financiera, social y ambiental de una empresa u organización.

Efectivamente, en esta descripción ya se intuye que la contabilidad puede ser un importante instrumento para poder gestionar la compañía de una forma eficiente y profesional. Por otro lado, también existen las opiniones que consideran a la contabilidad como un conjunto de cifras y datos de los cuales debe disponer el empresario para poder cumplir con las obligaciones de índole fiscal y mercantil, sin darle una mayor utilidad o servicio.

En nuestra opinión, la contabilidad es un instrumento vivo y dinámico que permite al empresario tomar decisiones basadas en conceptos reales, cuantificables e históricos. Evidentemente, si queremos hacer de la contabilidad un instrumento de gestión, debemos tener claro que información necesitamos obtener, que criterios, conceptos y adecuar la estructura contable para que de forma regular, podamos disponer de los datos que nos permitirán tomar decisiones correctas para la compañía.

En la mayoría de los casos, las compañías suelen tener varios tipos de actividad que dan lugar a una cierta cifra de facturación y resultados. En esta situación, es necesario y conveniente tener claro que áreas de negocio son las más rentables, cuales son las que por cuestiones de política empresarial es conveniente mantener, cuales deberíamos potenciar estimando mayores demandas de futuro y finalmente cuales son las que deberíamos cerrar ya que su mantenimiento no aporta nada positivo al desarrollo de la compañía. Estas órdenes de carácter empresarial, son difíciles de tomar y la disponibilidad de datos económicos históricos nos puede ayudar a tener claros los distintos escenarios y tomar la mejor decisión en cada caso. Parece claro que la mejor fuente de información para tomar estas decisiones procede de la contabilidad.

De forma más o menos regular, las empresas deben someterse al escrutinio de los bancos, ya sea para renovar las líneas de financiación o para solicitar la ampliación de las existentes. Normalmente la documentación presentada se concreta en el balance, cuenta de resultados y copias de las últimas liquidaciones de impuestos y Seguridad Social. Con estos datos, los analistas bancarios hacen su valoración sobre nuestra compañía y toman sus decisiones. Parece claro que las decisiones que tome la banca sobre nuestra compañía son vitales para nuestro desarrollo y viabilidad futura, motivo por el cual cuanta más información y datos sobre nuestra actividad podamos aportar y seamos capaces de transmitir la realidad, pasada, actual y futura, más cerca de nuestros planteamientos y necesidades estará la banca y posiblemente más fácil sea la negociación. Nuevamente en este aspecto la fuente adecuada de los datos, debe ser la contabilidad.

Aparte de los indicados, existen numerosos ejemplos que avalan la necesidad de disponer en todo momento de un eficiente sistema de contabilidad, que confirmará en todos los casos el título del artículo en el sentido de que, efectivamente la CONTABILIDAD ES EL MEJOR INSTRUMENTO DE GESTIÓN.

Seguramente que el paciente lector habrá tomado conciencia de que su compañía (del tamaño y volumen que sea) deberá contar en el futuro de un sistema de contabilidad como el descrito, pero…………. empiezan las dudas y problemas, como desarrollar y poner en marcha un sistema de este tipo, a quien dirigirse, etc. Seguramente nuestro consejo sería comentar sus necesidades y objetivos con un despacho especializado en este tipo de servicios, que estén estructurados no solamente para “hacer contabilidades”, sino para hacer de la contabilidad un instrumento de gestión.


Economista en Barcelona

 

Juan Puyuelo

DiG Abogados

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