El nuevo IRPF camina hacia los tres tramos y una rebaja del tipo máximo:

En el nuevo IRPF las plusvalías de los fondos de inversión, acciones e inmuebles parecen haberse salvado de la posibilidad de sufrir una fuerte subida de su presión fiscal. El vicepresidente Pedro Solbes quiere que el ahorro no especulativo -el que mantienen los inversores durante un periodo superior a un año- tribute a un tipo entre el 18% y el 20%. El cambio se produciría con la aprobación de la anunciada reforma fiscal y debería entrar en vigor a partir del próximo uno de enero de 2006.

La reforma de las plusvalías supondrá, de esa manera, un endurecimiento de su fiscalidad, algo que aparece recogido en el programa electoral del PSOE. Pero no supondrá un incremento de tributación tan duro como era previsible. Actualmente los fondos de inversión, acciones o inmuebles con más de un año de antigüedad tributan a un tipo fijo del 15%. Y la propuesta del Partido Socialista recogía la equiparación total de su tratamiento a las rentas del trabajo, de forma que el tipo máximo hubiese pasado a ser de hasta el 45% según la escala del IRPF actual, y del 40% según el modelo que parece barajar en este momento Moncloa.

Los argumentos expuestos por el Ministerio de Economía para defender este tipo de entre el 18% y el 20% para el ahorro no especulativo pasa por admitir que una subida excesiva podría provocar un movimiento de fuga de capitales hacia países con un tratamiento fiscal más generoso que el español.

La reforma del tratamiento de las plusvalías podría completarse con una segunda medida que en estos momentos se encuentra en estudio: la creación de un mínimo exento del pago de impuestos por valor de 3.000 euros por año y contribuyente. El objetivo de esta medida sería evitar el pago de impuestos por el ahorro de los contribuyentes de rentas medias y bajas, de forma que el gravamen se concentre por completo en las personas con ingresos más elevados.

El tratamiento de los rendimientos del capital mobiliario todavía se encuentra en estudio, especialmente en lo que respecta a algunos productos ligados a seguros de vida o de jubilación.

El Ministerio pretende lanzar en “unas semanas” las líneas básicas de la reforma fiscal, donde previsiblemente no se reflejarán detalles, sino únicamente los cauces por los que transcurrirá el futuro proyecto de reforma legal.

De esta manera, el esquema que se dibuja ya para el nuevo IRPF pasa por reducir la estructura del impuesto de cinco tipos a tres tramos. El tipo máximo del IRPF, además, podría bajar desde el 45% actual hasta quedar cerca del 40%.

El mínimo personal, actualmente fijado en 3.400 euros, se elevará hasta situarlo en la órbita de los 8.000 ó 10.000 euros. Y el tipo central del impuesto quedará en torno al 30%, creando un impuesto de factura similar al británico.

Las desgravaciones de los planes de pensiones se podrían reducir desde los 8.000 euros anuales hasta dejarlas cerca de los 6.000 euros, ligando, además, las posibilidades de incrementar la desgravación a las situaciones particulares del contribuyente y el envejecimiento de la población, según ha señalado el vicepresidente, Sr. Pedro Solbes.

Las deducciones por vivienda, además, se recortarán respetando los derechos adquiridos por quienes ya han iniciado la compra. Pese a lo que todas estas propuestas deben concretarse aún con las simulaciones de la Agencia Tributaria, que pretende dar sus trabajos y conclusiones a tiempo para que pueda ser presentado el anteproyecto en el Consejo de Ministros antes del verano.



Sobre el autor:

abogado fiscal en barcelona

Albert Pujol

DiG Abogados

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